Los créditos y la tasa de interés

Realmente la tasa de interés es el costo de un préstamo para cualquier interesado en acceder a una financiación, la cual se calcula en base a un porcentaje que pesa sobre el importe solicitado, aplicando sobre la devolución del capital pendiente.

En España hay dos formas de tasa de interés. Una es fija y la otra es variable, referenciándose este último a lo fijado por el índice Euribor. El tipo de interés aplicado por el banco queda a determinación del mismo, por lo que no es obligatorio que imponga alguno de los dos tipos de interés mencionados.

Ahora bien, una tasa de interés fija es la que no varía o cambia durante la vigencia o madurez del crédito, lo que le permite al interesado conocer el monto total del importe a cancelar. Con un interés fijo, no hay posibilidad alguna que las fluctuaciones del mercado afecten al porcentaje de interés a cancelar, pero que lamentablemente se sitúa por encima del interés variable que para el momento exista.

Mientras que el interés variable si es sensible a las fluctuaciones del mercado y el monto final a pagar estará sujeto a como se comporte el mercado. Esta clase de interés es definida de acuerdo a lo que para el momento de la solicitud fije el Euribor más un porcentaje adicional.

Cuando el interesado sepa qué clase de interés tendrá su préstamo, también debe conocer las otras características de la financiación, como si tiene que colocar algún bien en garantía o que tan altas son las comisiones (para aquellos préstamos con un interés del 0%) o si se tienen que contratar otros productos como tarjetas de crédito, pólizas de seguro, entre otros.

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