Toda Caja de Ahorros o Banco pide una garantía al cliente al momento de conceder por ejemplo, un préstamo hipotecario. Esto puede obedecer a que lo que percibe el individuo no alcanza para cubrir las cuotas o que no cuenta con un solvente historial de empleos estables o de solicitud de créditos.

Hay dos formas de garantías que son consideradas al momento que una empresa decide sacar un producto para fines de financiación en el mercado. Una de ellas es la garantía personal, donde la responsabilidad del pago del crédito recae en un tercero si el titular del mismo no lo hace. Esta tercera persona realmente es un fiador quien responderá como que si fuera beneficiario del crédito aunque no lo sea. Es algo que sólo amigos o familiares cercanos pueden hacer.

La otra garantía es la de carácter real, donde se toma un bien propiedad del cliente para garantizar el pago del crédito en caso que el solicitante caiga en situación de impago. Por ende, el acreedor tomará el control del bien dado en garantía y lo remate para que con el dinero obtenido de dicha acción pueda saldar la deuda.

Hay varios tipos de garantías reales y una de ellas es la hipoteca, constituida sobre un inmueble que el deudor conserva durante la vigencia del crédito. La hipoteca también se usa cuando el individuo pide créditos para uso personal por montos elevados. Pero la garantía real más usada es la denominada como prendaria, ya que toma en cuenta bienes muebles que pueden ser acciones de empresas, depósitos, joyas entre otros, los cuales a diferencia de la hipoteca quedan en posesión de la entidad bancaria, que en caso de un impago serán subastados.