La crisis incide de manera directa en la forma que las empresas españolas se administran económicamente, algo que modifica hábitos que en el pasado incentivaban a los empleados. Uno de ellos es la cesta navideña que todos los años recibían los trabajadores por estas fechas.

Esta decisión ha sido tomada por empresas como Bankia, que a cambio de la cesta de navidad, regalará a sus empleados dos botellas de vino, ahorrándose cerca de dos millones de euros por este concepto. Mientras que el BBVA le ingresará en sus cuentas bancarias a sus 40.000 empleados, el costo de la cesta de navidad que regalaba, ya que les era engorroso distribuirlas a nivel nacional, lo que les causaba una erogación muy grande a nivel de logística.

Sin embargo, hay quienes prefieren continuar con las tradiciones, como es el caso de la Agencia de Publicidad Lola España, que sigue obsequiándole a sus empleados la cesta navideña ya que piensan que mientras los empleados disfruten de los productos que contiene la misma, se sentirán orgullosos de la empresa donde trabajan.

Inclusive, para especialistas en recursos humanos, esta clase de obsequios supone una fusión entre lo emocional y afectivo con una retribución material ya que se presta para la interacción social, fomentando que las personas puedan compartir de una manera amena.